Passivhaus en zona B4: el estándar sobra aquí, salvo por un criterio suyo que sí falla
Empecemos por el final: en esta franja el estándar sobredimensiona, y el argumento del aislamiento no se sostiene con este invierno. Lo interesante es lo contrario, el único criterio Passivhaus que aquí se suspende con frecuencia —el sobrecalentamiento— y qué se hace con el dinero cuando se deja de perseguir décimas de transmitancia.

Conviene empezar reconociendo de dónde viene el estándar. Se formuló para edificios que pasan medio año defendiéndose del frío, y toda su lógica interna consiste en recortar la demanda de calefacción hasta hacerla marginal. Trasladado a una costa donde la calefacción es casi anecdótica, ese esfuerzo se dirige a un consumo que aquí ya era pequeño antes de empezar.
Lo que no se traslada mal, y por eso merece un artículo entero, es el resto del estándar: el capítulo del verano. Ahí Passivhaus fija una exigencia que en esta franja cuesta cumplir de verdad, y es la que casi nunca aparece en los folletos.
El criterio que aquí se suspende: el sobrecalentamiento
El estándar no se conforma con pedir poco consumo en invierno. También limita cuántas horas al año puede el interior superar una temperatura de confort. Es la exigencia de sobrecalentamiento, y es la única de la lista que en la costa de Alicante no se cumple sola.
La mecánica es sencilla y bastante cruel. Una envolvente muy aislada y muy hermética no distingue entre el calor que quiere retener y el que no. En enero eso es una virtud. En agosto, cada rayo de sol que atraviesa un cristal deposita energía dentro de una caja que está diseñada para no soltarla. Si nada frena esa entrada, la casa se comporta como un termo: la temperatura interior sube por la tarde y no baja por la noche, porque la envolvente ha almacenado bien lo que se le metió durante el día.
De ahí sale la paradoja que sorprende a todo el mundo: una vivienda mal planteada bajo criterios Passivhaus puede acabar con el equipo de climatización trabajando más horas de agosto que la casa corriente de al lado. No es un fallo del estándar, es un fallo de calibración. El estándar avisa; lo que pasa es que el discurso comercial habla del otro capítulo.
B4zona climática del CTE en esta franja litoral: la letra B describe un invierno benigno y el 4 un verano de los más severos de la clasificación
Esa etiqueta, que en un proyecto es una casilla, resume el desajuste entero. Con un invierno de los suaves y un verano de los duros, la energía que hay que gobernar no es la que se escapa de la casa: es la que entra en ella. Y entra por el hueco, no por el muro.
Las dos palancas que corrigen eso, y ninguna es el marco
La protección solar exterior
El principio es casi de sentido común y se olvida constantemente: la radiación se detiene fuera del cristal o ya no se detiene. Una persiana bajada, una lama orientable, un voladizo o un toldo interceptan la energía antes de que atraviese el vidrio. Una cortina, por gruesa que sea, actúa cuando el calor ya ha entrado en la habitación y lo único que hace es tapar la luz.
Su otra particularidad es que no admite improvisación. Un elemento de sombreamiento se dibuja con la fachada, se sujeta a la estructura y se integra en el hueco. Añadirlo cuando la obra está terminada sale caro, queda pegado y casi nunca convence al que tiene que pagarlo, así que la conversación termina en «ya lo veremos» y no se pone.
El factor solar del vidrio, orientación por orientación
El vidrio no es una decisión única para toda la vivienda. Un hueco orientado al norte y otro que recibe el sol de la tarde piden composiciones distintas, y ponerles la misma es desperdiciar luz en uno y regalar calor en el otro. El parámetro que gobierna esto es el factor solar, que expresa cuánta de la energía que llega al cristal termina dentro.
Aquí ese número pesa más que la transmitancia del conjunto, y es la inversión de prioridades que más cuesta explicar. En un proyecto certificado se decide sobre plano, hueco a hueco, y queda escrito. En una reforma normal se decide en la visita, y también debería quedar escrito.
Y la hermeticidad, que aquí significa otra cosa
El discurso importado cuenta la hermeticidad como una defensa contra la entrada de aire frío. Léelo al revés y encaja con esta costa: lo que interesa es que el aire refrigerado que estás pagando no se escurra por el perímetro del hueco ni por un cajón de persiana sin resolver. Una vivienda con carpintería vieja se pasa agosto climatizando aire que se marcha. Ahí una clase 4 de permeabilidad y una junta central se justifican solas, sin necesidad de invocar ningún estándar alemán.
Por qué la parte del aislamiento no discrimina en esta franja
Con las heladas convertidas en anécdota y una media anual en torno a los 18 grados, la demanda de calefacción de una vivienda de la costa es pequeña. Y como el ahorro que produce una envolvente extrema se calcula sobre esa demanda, el ahorro también es pequeño. No es un juicio de valor: es una regla de tres.
Bajado a cifras: entre una carpintería de 0,9 W/m²K y otra de 0,7 hay una diferencia técnica real, que en este invierno se traduce en unos pocos euros mensuales. El sobrecoste de dar ese salto en un piso no se recupera por ese camino en ningún plazo defendible.
Es exactamente el motivo por el que el triple vidrio, que es la solución estrella del guion centroeuropeo, aquí casi nunca sale a cuenta. Y hay un matiz peor: al añadir una hoja más de vidrio se puede acabar con un conjunto que retiene mejor la radiación que ya ha entrado. Si el factor solar no se ha elegido con cuidado, la mejora nominal juega en contra en el mes que importa.
Qué es Passivhaus, para situar el resto
Aclarado lo anterior, conviene poner nombre a las piezas. Passivhaus no es una marca ni una gama: es un estándar de construcción que verifica que un edificio mantiene un ambiente estable gastando muy poca energía. Se apoya en un conjunto de exigencias que actúan a la vez —envolvente aislada sin interrupciones, encuentros libres de puentes térmicos, estanqueidad al aire comprobada en obra, renovación de aire mecánica con recuperación y huecos de prestaciones altas— y ninguna de ellas funciona por separado.
Ese «a la vez» es la clave que se pierde en la venta. La carpintería es una pieza del conjunto, y comprarla suelta no convierte una vivienda en nada: te deja unas prestaciones buenas que probablemente podías haber conseguido por menos dinero y sin certificado de por medio.

Sobre el certificado conviene ser preciso, porque se usa con mucha alegría. Lo emite el Passivhaus Institut, que es un tercero ajeno al fabricante, y se otorga para una zona climática determinada: lo que se le exige a un hueco en un clima frío no coincide con lo que se le exige en uno cálido. Esa firma externa es toda su diferencia frente a un dato de catálogo. En una obra que se certifica no es un adorno de marketing, es el papel sin el cual el proyectista no puede cerrar el cálculo.
En qué casos sí tiene sentido aquí
- La obra nueva que va a pasar por certificación. No hay nada que debatir: el componente certificado es condición previa y entra en el pliego desde el primer día.
- La rehabilitación integral que se somete a un programa exigente de mejora de envolvente y tiene que acreditar cada elemento con documentación.
- La vivienda unifamiliar de proyecto en la Marina Alta o en las urbanizaciones del interior de la Marina Baixa, donde hay superficie y presupuesto para resolver el sombreamiento como es debido.
- Los huecos de altura completa. El sistema de 88 mm admite hojas de hasta 2,5 metros, cota que la gama practicable no alcanza. En bastantes casos se elige por esa razón dimensional y el aislamiento viene de propina.
- Las obras con sello ambiental, donde suma que el compuesto de PVC sea sin plomo y que el perfil incorpore material reciclado.
En qué casos no, aunque lo vendamos
Que esto lo escriba quien tiene el sistema en catálogo debería contar a favor de que va en serio.
Para un apartamento de Benidorm, para un piso del ensanche de Alicante o para una segunda residencia de temporada, subir al 88 mm es comprar una capacidad que el clima nunca te va a pedir. El salto de precio se mueve entre un 30 y un 45 % en la partida de carpintería, casi siempre arrastrando un triple vidrio detrás, y frente a un 76 mm con junta central la diferencia no la vas a percibir ni sentado en el sofá ni leyendo la factura. Ese sistema está construido para ganar una batalla contra el frío que en esta costa no se libra.
Dónde rinde ese mismo dinero en zona B4
Es la parte útil del artículo y la que cambia una obra. Supongamos que el presupuesto da para más que un 76 mm correcto. Este es el orden en el que cada euro adicional produce un efecto medible en agosto, que es el mes que decide si la reforma ha valido la pena.
- Protección solar exterior en las fachadas que reciben sol de tarde. Es lo único que actúa antes de que la energía cruce el cristal, y por eso encabeza la lista sin discusión.
- Factor solar del vidrio decidido hueco por hueco. Cuesta poco frente al total del presupuesto y es la segunda barrera de la misma defensa.
- Cajón de persiana aislado y estanco. En verano es la vía de escape del aire climatizado y en invierno el puente térmico más grande del hueco; suele ser el elemento peor resuelto de toda la vivienda.
- Vidrio laminado acústico donde haya ocio nocturno, terraza de bar o una vía con tráfico de madrugada. Aquí eso decide si se duerme con la ventana cerrada en julio.
- Plan de ventilación, aunque sea sencillo. Cuanto mejor selles, más falta hace, y esto se decide antes de firmar el pedido, no después.
- Y, con todo lo anterior resuelto y si aún sobra, entonces sí: subir de gama de perfil.
Ese orden es prácticamente el inverso del que se propone en una visita comercial normal, donde la conversación empieza y termina en el nombre del sistema. La razón es que el sistema es lo único que la carpintería vende; el resto obliga a hablar de la casa.
Hermeticidad y ventilación: la mitad callada del estándar

De todo lo que compone el estándar, esto es lo que menos se menciona en una conversación sobre ventanas y lo que más se nota viviendo dentro.
Sellar bien tiene una contrapartida directa: una vivienda estanca sin renovación mecánica es una vivienda con un problema de humedad esperando fecha, y en esta costa el aire ya llega con humedad relativa alta de fábrica. La ventilación de doble flujo con recuperador saca el aire usado, mete aire nuevo y transfiere entre ambos la mayor parte de la energía, de modo que en verano lo que entra ya viene atemperado en lugar de a la temperatura de la calle.
Esa instalación no la hacemos nosotros, porque es otro oficio y conviene decirlo. Lo que sí hacemos es sacarlo en la visita cuando el caso lo pide: cerrar una vivienda con clase 4 sin haber pensado cómo se renueva el aire es sustituir un problema conocido por otro que aparece a los seis meses, y ocurre con más frecuencia de la que nadie reconoce.
La lista para un proyecto que se certifica
- Certificado de componente del instituto para el sistema concreto y para la zona climática que corresponde. Un folleto con la palabra «apto» impresa no sustituye a ese documento.
- Transmitancia del hueco real, calculada por el proyectista sobre las dimensiones de esa ventana. El valor «desde» del catálogo describe una proporción de marco y vidrio que probablemente no es la tuya.
- Factor solar asignado fachada por fachada. En esta zona climática es la línea de la lista con más consecuencias, y no puede repetirse el mismo vidrio en toda la vivienda.
- Sombreamiento exterior definido en los planos, con su tipo y su anclaje. Lo que se aplaza para el final de la obra no llega a ejecutarse.
- Detalle del encuentro entre carpintería y obra, con el puente térmico resuelto sobre papel. En este tipo de proyecto el montaje se dibuja antes de montar nada.
- Sistema de sellado por barreras diferenciadas, documentado y fotografiado. Va a haber ensayo de hermeticidad y ahí no se esconde nada.
- Interlocución con el instalador de la ventilación desde el principio, para que las tomas no acaben abriéndose a martillo sobre un hueco ya rematado.
Un apunte que ahorra disgustos: el ensayo de hermeticidad se realiza con la obra bastante avanzada. Si el sellado de los huecos está mal ejecutado, aparece justo en ese momento, cuando rehacerlo significa levantar remates terminados. Es la razón por la que en una obra certificada al instalador se le mira cómo cierra el perímetro, no cuánto cobra por metro de perfil.
Lo esencial
- El estándar exige varias cosas a la vez y la carpintería es una de ellas; comprarla suelta no certifica nada.
- En zona B4 la exigencia de aislamiento se cumple casi de oficio y deja de ser un criterio útil para elegir.
- La que sí se suspende con frecuencia es la de sobrecalentamiento, y se corrige con sombreamiento exterior y con el factor solar del vidrio.
- El triple vidrio ataca un frío que aquí no existe y puede jugar en contra en agosto. El bajo emisivo con control solar, en cambio, sí trabaja.
- Certificar tiene sentido en obra nueva que pasa por el trámite, en rehabilitación integral exigente y en huecos de altura completa por una razón de dimensión de hoja.
- En un apartamento de la costa, un 76 mm con junta central resuelve; el 88 mm compra capacidad que este clima no reclama.
- Con presupuesto de sobra: sombreamiento, vidrio, cajón, acústica, ventilación y, al final del todo, gama de perfil.
- Cuanto mejor selles, más obligatorio es haber decidido cómo se renueva el aire.
Sobre esta guía

Escrito por el equipo de Tu Ventana y revisado por Eduardo, fundador ·
Detrás de esto hay 30 años midiendo, fabricando e instalando carpintería exterior, y lo que se dice de esta costa está escrito con sus huecos delante: torres de los setenta con la terraza cerrada a posteriori, apartamentos de superficie ajustada, chalés con la corredera dando al poniente y viviendas que pasan medio año cerradas. Los datos técnicos son los de las fichas del fabricante y se pueden contrastar uno a uno; cuando algo depende de una convocatoria o de una norma, va con su fuente enlazada y con la fecha de la última revisión.
- 30 años instalando ventanas, con 132 reseñas públicas en la sede de Madrid
- Red oficial Kömmerling, comprobable en el listado del fabricante
- TU VENTANA MADRID SL, NIF B06818421, con domicilio y datos de contacto públicos
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