PVC o aluminio en la Costa Blanca: lo decide el calor de julio, no el frío de enero
La comparación de siempre, resuelta con los dos agentes que mandan en esta costa: el calor y la sal. Por qué un marco de aluminio en fachada de tarde mete en casa la temperatura de la calle, por qué la sal no decide contra el aluminio pero sí entre lacado y foliado, y los tres casos en los que el aluminio es lo correcto.

Nos preguntan esto todas las semanas y en internet está mal resuelto, porque quien contesta suele vender ambos materiales y termina en una equidistancia que no ayuda a decidir. Vamos a posicionarnos, y también a decir en qué supuestos no elegiríamos PVC.
Antes, un aviso sobre el marco de la discusión. Casi toda la literatura sobre este tema está escrita desde el invierno: marcos fríos, condensación, pérdida de calefacción. Ese es un debate legítimo en media España y aquí es prácticamente irrelevante. En zona climática B4 la comparación se decide en julio.
El calor: el argumento que aquí manda
El aluminio es un conductor térmico sobresaliente. Es una virtud en un radiador y un inconveniente serio en una carpintería, porque significa que el perfil traslada de un lado a otro la temperatura que tenga la calle sin oponer prácticamente resistencia. Para corregirlo se desarrolló la rotura de puente térmico, que consiste en interponer una pieza de poliamida entre la cara exterior y la interior del perfil.
Es una solución que funciona, pero corrige un problema de partida en lugar de no tenerlo. El PVC no necesita corrección de ninguna clase: aísla por naturaleza, así que no hay nada que interrumpir. Un perfil actual de seis cámaras encierra aire quieto en su interior y se comporta como un pequeño elemento aislante en sí mismo.
Ahora traslada eso a una tarde de julio en una fachada que recibe sol directo. El perfil de aluminio lleva horas absorbiendo radiación y está caliente al tacto por su cara exterior; sin rotura térmica, la cara interior lo está casi igual, y ese calor se descarga dentro de una habitación que estás refrigerando. No es una hipótesis de laboratorio: es lo que se toca con la mano en cualquier terraza cerrada en los años setenta de esta costa.
Ese es el argumento térmico de esta franja, y llega en la estación contraria a la que cuentan los folletos. Quien elige carpintería aquí pensando en el frío está optimizando para un problema que apenas tiene, y desatendiendo el que le va a costar dinero cada agosto.

| PVC | Aluminio con RPT | Aluminio sin RPT | |
|---|---|---|---|
| Calor del sol trasladado al interior | Prácticamente ninguno | Contenido | Todo el que recibe la fachada |
| Transmitancia del marco (Uf) | Muy baja | Intermedia | Muy alta |
| Temperatura al tacto en fachada de tarde | Templada | Notable | Quema |
| Comportamiento frente a la sal | Indiferente: no se corroe | Bueno con lacado de calidad | Bueno con lacado de calidad |
| Color oscuro con sol directo | Requiere foliado técnico con garantía de color | Sin reservas | Sin reservas |
| Condensación sobre el marco | Rara | Posible en noches frías | Frecuente en invierno, sobre todo en casa cerrada |
| Mantenimiento | Agua y jabón | Agua y jabón | Agua y jabón |
| Anchura de perfil visible | Mayor | Reducida | Reducida |
| Huecos de gran dimensión | Con refuerzo interior de acero | Mejor comportamiento | Mejor comportamiento |
RPT: rotura de puente térmico. El aluminio sin RPT ya no se monta en obra nueva, pero es exactamente lo que hay instalado en la mayoría de las terrazas que se cerraron aquí en los setenta y los ochenta.
El sol sobre el acabado: por qué en primera línea gana el lacado
Casi tres mil horas de sol al año colocan a cualquier acabado en una situación que no se da en la mitad norte del país: exposición directa, muchas horas y muchos meses seguidos. Conviene separar dos cosas que se mezclan, porque el material estructural y el acabado exterior son decisiones distintas.
Con perfil blanco o en tono claro no hay debate. El blanco devuelve la mayor parte de la radiación, se mantiene templado y sigue siendo la opción por defecto en esta costa, además de la más económica. La conversación empieza cuando el propietario quiere un color oscuro.
Un acabado oscuro absorbe mucha más radiación y alcanza temperaturas de superficie muy superiores. Los foliados técnicos de fabricante están diseñados para eso y llevan garantía de color, de modo que esto no es una advertencia de que vayan a fallar: es una advertencia sobre dónde se coloca cada cosa. Un antracita en un patio o en una fachada resguardada no plantea ninguna duda. El mismo antracita en un ático de primera línea, con la fachada recibiendo sol de tarde y el levante golpeando de frente, es el escenario más exigente que existe.
En ese punto concreto, un lacado de aluminio con sello de calidad envejece mejor que una lámina foliada. La razón es sencilla: el lacado es un recubrimiento adherido al metal en fábrica y sometido a control, mientras que el foliado es una lámina aplicada sobre el perfil, con un canto por el que la exposición combinada de sol y sal puede acabar trabajando. Con un mantenimiento razonable ninguno de los dos falla, pero si hay que apostar en la situación extrema, la apuesta es el lacado.
La sal: qué ataca de verdad y qué es leyenda
En Xàbia, en Dénia, en Calpe, en Villajoyosa, en El Campello o en el frente marítimo de Benidorm el aire lleva sal, y a veinte kilómetros hacia el interior eso deja de existir. Merece la pena precisar, porque circula bastante mitología y se utiliza para vender extras que no hacen falta.
- El PVC es indiferente. Ni se corroe, ni se pica, ni pierde color por la sal. No es un argumento comercial, es una propiedad del material.
- El aluminio con un lacado de calidad tampoco sufre, siempre que se aclare con agua dulce un par de veces al año. Un lacado barato sí se pica, y frente al mar eso se ve en pocos años.
- Los herrajes se llevan la peor parte, y da igual el marco que los sujete, porque son de acero. Es la partida que realmente determina cuánto dura una ventana junto al mar.
- La tornillería, igual o peor. Es el primer sitio donde se manifiesta el problema y el último en el que alguien se fija al comparar dos presupuestos.
- El vidrio y sus intercalarios no se ven afectados. La sal se queda depositada en superficie y se retira con agua dulce.
Conclusión práctica: la sal no descarta al aluminio moderno bien lacado, y quien te lo presente así te está vendiendo miedo. Lo que sí hace la sal es obligar a mirar el herraje con lupa en primera línea y explicar por qué el PVC ha ido ganando terreno en vivienda: tiene menos elementos susceptibles de fallar, y ninguno de ellos depende de que alguien se acuerde de pasar la manguera dos veces al año.
Los tres casos en los que elegiríamos aluminio
Lo escribimos instalando PVC, porque un artículo donde un material gana siempre y en todo no se lo cree nadie, y con razón.
1. Huecos muy grandes con la mínima sección visible
El aluminio ofrece más resistencia mecánica por milímetro de sección, así que resuelve un paño enorme con menos marco a la vista. Este supuesto se da aquí más que en otras provincias, porque la vivienda unifamiliar con salida a terraza y a piscina pide huecos grandes de serie. En PVC también se llega, y la corredera elevable los resuelve con solvencia, pero con refuerzo interior de acero y con más perfil visible en el conjunto.
2. Obra de línea recta, del tipo que se construye en la Marina Alta
La arquitectura residencial que se está levantando en Benissa, en Moraira o en Xàbia tiene un lenguaje muy definido: volúmenes blancos, aristas limpias y una carpintería reducida a lo mínimo, casi una junta entre el paramento y el vidrio. En esos proyectos la anchura del marco no es un detalle de acabado, es parte del dibujo, y no se negocia. Es un motivo perfectamente válido para elegir aluminio; si es tu caso, ponlo sobre la mesa en la primera conversación, porque cambia el planteamiento entero.
3. Local comercial con uso intensivo
Una puerta que se abre doscientas veces al día —y en esta costa la hostelería multiplica esa cifra durante la temporada— soporta un trato que el aluminio encaja mejor. Aquí el criterio de selección no es térmico ni estético: es de resistencia mecánica al uso continuado.
La cuarta vía: el perfil híbrido

Cuando lo que empuja hacia el aluminio es el aspecto o la durabilidad del color bajo sol y sal —y no una necesidad estructural—, existe una solución que evita tener que renunciar a nada: el perfil híbrido, con cuerpo de PVC y cara exterior íntegramente de aluminio lacado.
El reparto de funciones es limpio. Toda la sección estructural, con sus cámaras y sus juntas, es PVC: es lo que aísla y lo que soporta. El aluminio queda por fuera como piel, sin atravesar el perfil en ningún punto, de manera que no introduce puente térmico alguno.
Es, con diferencia, el caso en el que más lo proponemos en esta costa: vivienda o ático en primera línea, fachada que recibe sol de tarde y un color oscuro que el propietario no está dispuesto a cambiar. Se resuelve a la vez el castigo del sol sobre el acabado y la imagen del edificio, y por dentro sigues teniendo un PVC.
Un apunte sobre la condensación, que aquí es secundaria
La condensación es el gran argumento del debate en los climas fríos y aquí ocupa un lugar menor, pero conviene no negarla del todo. Llueve poco, sí, aunque el aire marino sostiene la humedad relativa alta buena parte del año, y eso basta para que el fenómeno aparezca.
El mecanismo es el mismo defecto físico de siempre, leído en enero: un marco de aluminio sin rotura térmica se pone casi a la temperatura exterior. Con el interior a 20 grados y en torno al 65 % de humedad, el punto de rocío ronda los 13, y una noche de invierno en la costa deja el marco por debajo de esa cifra sin necesidad de que hiele. El vapor de la casa condensa ahí, y no es un defecto de fabricación ni un error de montaje.
Donde más se nota es en la vivienda que pasa el invierno cerrada, que en esta comarca son muchísimas: sin ventilación, sin calefacción y con los marcos de aluminio de la terraza haciendo de superficie fría. Con PVC el marco se mantiene bastante por encima del punto de rocío y esa parte del problema desaparece; lo que no se arregla cambiando la ventana es la falta de renovación de aire, y conviene saberlo antes de firmar.
Cuatro cosas que no dependen del material
Se atribuyen constantemente al material propiedades que en realidad vienen de otra parte. Tenerlo claro evita pagar de más por el motivo equivocado.
- El aislamiento acústico. Lo determinan la composición del vidrio y el sellado del hueco contra la obra. Frente al ruido del ocio nocturno, un PVC con vidrio corriente rinde peor que un aluminio con laminado acústico.
- El calor que entra por el hueco en verano. Eso lo deciden el factor solar del vidrio y la protección solar exterior. Es el error más caro que se comete en esta costa: cambiar de material esperando que el salón deje de calentarse y conservar la misma composición de vidrio.
- La seguridad frente a intrusión. Depende del herraje y del vidrio. Los puntos de cierre y el laminado de seguridad se montan igual sobre los dos materiales.
- La estanqueidad al agua. Depende del diseño del sistema y de sus juntas, y hay sistemas buenos y malos en ambos materiales. Lo que hay que leer es la clasificación ensayada, no el nombre del material.
Y el precio
A prestaciones equivalentes, el PVC suele quedar algo por debajo del aluminio con rotura de puente térmico de gama comparable, y claramente por debajo de un híbrido. Pero el dato importante es otro: la distancia entre gamas dentro de un mismo material es mayor que la distancia entre materiales, así que un presupuesto que solo dice «PVC» o «aluminio» no está diciendo casi nada.
Lo que sí conviene poner en columnas al comparar ofertas es la transmitancia del conjunto, el factor solar del vidrio en los huecos que reciben sol de tarde, la clase de permeabilidad al aire, la de resistencia al viento y la composición exacta del acristalamiento. Con esos cinco datos se compara de verdad; con el nombre del material, no.
Lo esencial
- En vivienda de esta costa, PVC en la mayoría de los casos, y el motivo es julio: no mete dentro el calor que recoge la fachada.
- Un aluminio sin rotura térmica en fachada de tarde quema al tacto, y esa temperatura acaba en el salón.
- La sal no ataca al PVC ni al aluminio bien lacado. Ataca herrajes y tornillería en ambos: en primera línea, tratamiento anticorrosión sin discusión.
- Blanco o claro, en cualquier orientación. Oscuro más primera línea más sol de tarde: lacado antes que foliado.
- El aluminio es lo correcto en huecos muy grandes con perfil mínimo, en obra de línea recta de la Marina Alta y en local comercial de uso intensivo.
- El híbrido resuelve la estética sin renunciar al núcleo de PVC, pero no aísla más y hay que decirlo.
- El calor que entra por el hueco lo decide el vidrio y la persiana, no el material del marco.
- Compara transmitancia, factor solar, clase de aire, clase de viento y vidrio. No compares nombres de material.
Sobre esta guía

Escrito por el equipo de Tu Ventana y revisado por Eduardo, fundador ·
Detrás de esto hay 30 años midiendo, fabricando e instalando carpintería exterior, y lo que se dice de esta costa está escrito con sus huecos delante: torres de los setenta con la terraza cerrada a posteriori, apartamentos de superficie ajustada, chalés con la corredera dando al poniente y viviendas que pasan medio año cerradas. Los datos técnicos son los de las fichas del fabricante y se pueden contrastar uno a uno; cuando algo depende de una convocatoria o de una norma, va con su fuente enlazada y con la fecha de la última revisión.
- 30 años instalando ventanas, con 132 reseñas públicas en la sede de Madrid
- Red oficial Kömmerling, comprobable en el listado del fabricante
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